El “Troyano Vaticanus”
El cardenal Cipriani es el virus de la sociedad peruana. Ni el más actualizado paliativo, el NOD32, acabaría con él, pues aletea meado en los cookies, dejados al ingresar a los portales de la prensa local. Y es que el AVG en sintaxis ciprianizada se vuelve GVA (‘Je-Be’ Asco). Su rostro, acaba de salir en una portátil IBM, cual iluminado pingüino.
La experiencia fue terrorífica, como quedar enganchado en una máquina de coser de la casa Matusita. Pero para que el virus no mate a la machine (el cerebro), según los yedai masters de la Wilson city, hay que rastrearlo; como cualquier enfermedad terminal, si se le detecta a tiempo, eliminas el aguijón.
¿Cómo se puede saber de las manos largas, amarillas y famélicas, con olor a guardadito de sarcófago, del hombre que encarna a la facción más hojalata del conservadurismo católico peruano? Podemos meterle una zancadilla, para que no liquide nuestro sentido del humor, nuestras ganas de vivir sin la cola entre las piernas, y brincar (montar) el pensamiento cabizbajo que amenaza su mal aletargador.
En el bote de basura del sempiterno “Tip-Top” no se encuentra la nociva cruz de su esqueleto ciber. Menos, en el espacio exterior, donde las voces de “Luciano, el marciano”, aquella pastrula miniserie del año 85 que protegía al menor, tocó fondo, en un Cipriani cuarentón, ya denso alienígena pensante ¡Lau, lau, que rico lau!
Quizá el gusano anide en la otrora pollería El Cortijo, sobre todo por la chuletaza sobrante, en lo que ahora es Plaza Vea, en Barranco -Surco.
Vuelo de reconocimiento para taladrar este “Troyano Vaticanus”:
1) El Tribunal Constitucional: en su rectificación para no vender ni a diez céntimos la píldora del día siguiente, sodomizando nuevamente al Minsa –antes fue la prohibición de su repartición gratuita-. Cortina de humo uán. Se cierran peor que monja fea y pagan pato los más necesitados.
2) Indecopi: ataranta, distrae a la gente del Facebook y el Twitter, impidiendo el registro de la marca de ropa del “PezWeon”. ¿La causa? un problema en ‘la moral y las buenas costumbres’ por el dibujo de sus testículos. Déjalo ser, oe, su humor es un pescado.
La PC, es decir, el Perú, tiene harto virus. Los católicos extremos, el Opus Dei y los Sodalicios, han negociado con la clase política, para amarrar úteros sí o sí, prolongando otros temas parecidos para el colchón del control total de los teclados. Habrá que mandar a hacer un nuevo antivirus, pe: ¡Chichalandia32!






Eso que llaman las buenas conciencias, eso que llaman “decencia y moral”, no es más que sus complejos moralistas y medievales de siempre.
Cipriani es como un virus, se multiplica,pero también es como el cancer, es decir tiene caracteristicas metastásicas…
La`pildora no se vendera, ni se entregara gratuitamente por ningún organismo del Minsa…que desgraciados en negarle a las mujeres más humildes la capacidad de decidir…
Somos un país profundamente hipócrita, se escandalizan por una caricatura, mas no por la miseria, la corrupción o el olvido de comunidades nativas selvaticas,que mueren por enfermedades totalmente controlables como la hepatitis B…
Sin duda,una doble moral enorme,beatas de circo, prostitutas disfrazadas de monjas, que en la máñana se golpean el pecho y por las noches se venden al mejor postor…
Acabo de regresar de ver Cu4tro y mientras leía tu post me imaginaba a Cipriani en cada una de las situaciones… sí CADA UNA.
Este fariseo, el que señala y luego se fuma un pucho en público (¿qué se fumará en privado para hacer tanta pavada?), es uno de los males mayores del Perú. Sea que haga cortina de humo, el TC se bajó el pantalón por lobbies que siempre tienen que ver con el o sus telarañas incluyendo los ¿Sodalicios? (etimológicamente: ¡¡solidarios!!!).
Dices bien y el final de tu post me recuerda a una canción de Charly García que pinta de cuerpo entero a este artífice del mal agazapado tras un discurso “piadoso”:
“Hay un horrible monstruo con peluca
que es dueño en parte de esta ciudad de locos.
Hace que baila con la banda en la ruta
pero en verdad les roba el oro
y les da unas prostitutas”.
Charly, “Superhéroes”.
Cipriani es un troyano de los peores y la encarnación misma del MAL.