La feliz balanza de Keiko 3

En el Perú todo puede ocurrir y una balanza feliz de Keiko Fujimori puede existir. Pago por ver, dirán, pero sé de buena fuente que sus controladores de calorías (un Dr. Carlos Raffo y Mr. Jaime Yoshiyama) ya perdieron el rumbo y se acercan a comprarle una bicicleta estacionaria.
Les explico: si eso sucede, es decir, que Keiko baje de peso, se obtiene una coherencia de restas, su bajón en las encuestas se aliaría con el mermado volumen graso; una poderosa razón científica política nos acerca a tal jocosa desinflada: tenemos a una Lourdes Flores Nano que, desafiando la gravedad, bajó de peso, y por regla de tres se desinfló más rápido en las intenciones presidenciales.
Tonz, una Keiko con unos kilitos menos y la afinidad con la baja popularidad no es tan descabellado. La congresista fantasma está contra las cuerdas, a ver, pe, qué salga, que declare, que se exponga – no le conviene, el pago de sus estudios en USA no está justificado-; además, sus asesores saben que perdería calorías con tal esfuerzo y la alejan de este Dr. Olaya Malapalabrerus Erectus.
En los noventas, cuando era una rubicunda gordita palaciega de min pao en el diente, en la época del api, destacaba como Primera Dama -en los anchos de la pantalla de la TV-, y estaba de subida siempre y alguien dijo que “hizo un buen papel”, pero claro, si no le metieron el dedo en el enchufe como a su viejix ionizada que se vio con tortura ray-o-vac. Quiero verla en “Descarga en el Barrio” derrochando energía como master sith, kemando llanta.
Su popularidad se viene en picada, ¿por qué? Pues facilito: no tiene más que ofrecer que el pasado de un país naranja manipulado por el ‘Doc’, y las marthas chávez a doquier multiplicadas en congresistas que hasta ahora chupan la rica mamadera sembradas por el tractor cínico. Les digo que la inteligencia de los fujimoristas se fue a la Atlántida, la ciudad del nunca. No saben qué hacer y van como ladrones en el silencio. El país ya se cansó del locuaz neoliberalismo, y tampoco quiere repetir el ‘mute’ pragmático –ojo, Lucho-.Quiere ideas nuevas, debate y propuestas modernas y consecuencia. Que la pipol está más informada con las redes sociales, y que los que carecen de éstas se ponen al día con la sabiduría de la calle, la conversa de mesa, el nervio fluido para espantar cualquier anticuerpo que mal remede la tolerancia y la democracia, viva la libertad carajo.
Es por eso que, cuanto menos coma Keiko más bien le hará al país. Mientras más la ayunen, más servicio a la comunidad proveerá. Qué adelgace, por favor, dioshito. Dejarla sin las repeticiones, el arroz camión, el pan quintuplicado, debemos. Amén, Gato PoP.
La feliz balanza de Keiko




