Yo, el vengador empinchado 10
No estoy triste por el buen arañazo de la Teta Asustada al Óscar. Sí, piconazo, además yo no creo eso de que hay que ser buen perdedor; en las canchas de mi rioba eso nunca funcionó, pura anestesia del fracasado –oh, revancha-. Echo la culpa de la derrota de la Teta a todos esos salaos que hicieron de sus huevos pasados una mala energía global contra el querer de mi criu, y fungieron ser los doctores de la estética. Fácil, con esa bola de shit se traen un tsunami. Acabo de estar con el movimiento de hip hop nacido en esa partecita de Pachacámac donde se filmó la película dirigida por Claudia Llosa. A ellos, los “Llacta Manchay”, les dedico este mini texto multi propósito killer -: “Un perro manchaíno refleja en sus ojos la noche. Es chusco, flaco, mueve la cola y está feliz con su hueso seco. La celebración de sus eternos vecinos ha terminado, son las seis de la mañana y los gallos le serruchan el ladrido; “la Teta Asustada” no ganó y todo un país se apagó yendo al sobre más temprano con un pezón de acero que no salió de la boca, un “Bota la pepa, pe, con pe de Perú y el casi casi infinito, que me lleve Lucifer con un 9.9 en el corazón”. El can descrito, el fornicador que sólo sabe por naturaleza el doggy-style mira al cielo, escucha latidos lentos, ronquidos cansados de cerveza y una lluvia de semen empieza a caer mojando a ateos y agnósticos de la Teta Asustada, “es bueno para la piel, broder”, un raper balbuceó en tartamudez maravillosa rozando al mastín, “prueba el nuevo reacondicionador de tu rostro gris”. Este cuadrúpedo es un hijo de perra con mucha más categoría que muchos homos pensantes bípedos, los contras de los nuevos valores –el figureti pulgoso salió en la escena de la prima de Fausta, cuando se probaba el vestido de matrimonio, vestekosha-. La “Teta Asustada” cayó frente a una película argentina, okei, no diré su nombre, pe, ya el argento, Noé, me saca pica. En el trasero hediondo del perro dice con cursivas y tamaño 24 “Ahora miren esta película, se pueden tomar mi leche valiente. Es rica en vitaminas y quizá puedan ver la luna de mis ojos; es un secreto, bro”. PD.- Retorceré la cabeza de harto pato que ha pasado piola mientras andaba ocupado esnifando a las tigresas del occidente. Y no se pierdan los próximos capítulos de Malas Palabras: Ya viene lo que pienso de la prensa de espectáculos, algo sobre RBC, y por qué no, América Televisión y los Crousillat boys. Baits, chapen mi placa. Si pueden.
Yo, el vengador empinchado







